ÍÍ1975
GARLOS FERNÁNDEZ SHAW i RAMÚN ASENSIO MAS
¡Viva Córdoba!
saínete lírico en un acto
DIVIDIDO EN TRES CUADROS Y ÜN INTERMEDIO, EN PROSA Y TERSO
MÚSICA DE
JOAQUÍN VALVEEDE (hijo)
• ■«
SOCIEDAD DE AUTORES ESPAÑOLES
Salón del Prado, 14, hotel
1.303
U
¡VIVA CÓRDOBA!
Esta obra es propiedad de sus autores, y nadie po-
drá, sin su permiso, reimprimirla ni representarla
en España ni en los países con los ouales se hayan
celebrado ó se celebren en adelante tratados interna-
cionales de propiedad literaria.
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Los comisionados y representantes de la Sociedad
de Autores españoles son los encargados exclusivamente
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del cobro de los derechos de propiedad.
Queda hecho el depósito que marca la ley.
¡VIVA CÓRDOBA!
SAÍNETE lírico en un acto
DIVIDIDO EN TRES CUADROS Y ÜN INTERMEDIO, EN PROSA Y VERSO
ORIGINAL DE
CARLOS FERNÁNDEZ SHAW , RAMÜN ASENSIO MAS
MÚSICA DE
JOAQUÍN VAL VERDE (hijo)
Estrenado en el TEATRO DE LA ZARZUELA la noche del
día 6 de Diciembre de 1902
-*-
MADRID
11. VELASCO, 1MP., MARQUÉS DE SANTA ANA, 11 DDP
Teléfono número 561
1003
REPARTO
PERSONAJES ARTISTAS
JESUSA Seta. Tabeenee.
SEÑA JUANA González (N)
CLOTILDE Sobejano.
JULIA Maetini.
ROSA Espinosa.
RAFAEL Se. Duval.
DON FELIPE Rodeíguez.
MARSILLA ! Oeéjón.
PRIMITIVO Moncayo,
SEÑOR PEDRO Aeana.
ANTONINO Maetnee .
JENARO Stéen.
CONVIDADO lo Galeeón .
ÍDEM 2.o • Sanz.
Convidadas y convidado?; e%ro general
La acción en Madrid. — Época actual
Derecha é izquierda, las del actor
(Sfcs ^ífPcs^Cl^^e^g^ <¿3)
ACTO ÚNICO
CUADRO PRIMERO
Una plazoleta en los barrios bajos. A la derecha una easa, en cuyo
piso bajo está la guarnicionería del señor Pedro con puertas prac-
ticables. Casas al fondo, en una de las cuales deberá verse el balcón
practicable del cuarto de Jesusa. A la izquierda y en el piso en-
tresuelo otro balcón practicable también y perteneciente á Don
Felipe, con una muestra en que se leerá: "Felipe Sánchez, diseca-
dor.» Portales en ambas casas, practicables también, y bocacalles
á derecha é izquierda en primero y último término. Es de día.
Antes de levantarse el telón y durante el preludio de la obra,
■óyese dentro el estrépito de una bronca callejera.
ESCENA PRIMERA
DON FELIPE, SEÑOR PEDRO, JESUSA y después PRIMITIVO. Al
levantarse el telón están en escena los dos primeros, y se percibe
aún el escándalo de la bronca, que se va alejando
Hablado
Fel. ¡Ahí, al moño!
Pedro ¡Duro, hijas, duro!
Fel. ¿Pero ha visto usted qué fiera?
Pedk.o ¡Y se han dicho pocas!
Fel. Cuando la de los cangrejos le llamó á la otra
pupitre, creí que perecíamos.
Pedro ¡Ya! ¡ya! En fin, volvamos á lo nuestro. Ven-
611751
6 —
Jes.
Fel.
Pedro
Fel.
Jes.
Fel.
jes.
í'edro
Fel.
Jes.
Fel.
Jes.
Fel.
Jes.
Pedro
Jes.
Fel.
Pedro
Prim.
ga usté á ver cómo he puesto el salón pa
esta noche.
(Asomándose al balcón en corsé y con los brazos des-
nudos, pero cubriendo el pecho con una tohalla.) ¡Fe-
lices, señor Pedro! ¡Hola, vecino! ¿Qué ha
pasado, hubo bronca?
¡Anda ésta, cuando ya han arrastrao los ca-
dáveres!
¡Hija, qué Calma!
Así se engorda.
Me estaba lavando.
Sí, ¿eh? (Suspira intencionadamente.)
Y no era coga de darle un cuarto al prego-
nero, ¿verdá usté? (a Pedro )
No sé nada.
(Suspirando de nuevo.) ¡Ay!
¿Qué es eSO? (Picarescamente.)
¡Nada, que ó se retira usté, ó me hace nsté
el favor de quitarse la tohalla! ¡Una de dos!
¡Ay, sil ¿Por qué?
Porque aquí no nos gusta andar con tapu-
jos.
¡Qué gracioso!
(a Felipe.) ¡Es que es una mujer pa un rato!
¡Vaya, vaya! (Mutis.)
(Ponderando con un ademán la redondez de formas de
la joven.) No, la verdad es que se está ponien-
esta criatura, que hay que hablarla con ven-
tilador.
¡Bueno, buenol A casa. Verá usté la que va-
mos á armar esta noche por ser mi cumple-
años. (Mutis por la guarnicionería.)
(Sale lentamente del portal de la casa de don Felipe,
lleva pantalón azul, blusa larga, un mandil blanco y
uu gorro del mismo color, de los llamados de cocine-
ro. Es un tipo ridiculo y lucirá colgada del cuello, por
medio de unas correas, una tabla llena de rositas de
crema, barquillos rellenos, merengues, etc. Al salir, da
una vuelta por la escena del modo más cómico posi-
ble, y luego se adelanta y dice:)
— 7
Música
Cuando á un hombre elegante y esbelto
le plantan un gorro como á un servidor,
y un mandil y una tabla repleta
de bollos que tienen por dentro cartón,
y con. gorro, y con bollos y tabla
se va por ahí,
y se exhibe sin miedo á un percance
por todo Madrid,
aseguren ustedes, señores,
que debe de estar
á dos dedos de verse vestido
lo mismo que Adán.
(Hablado )
(Pero que exactamente lo mismo.)
Á perra chica vendo mis bollos.
Á perra chica mis bollos doy,
y ¡Oh, pera chica! grito á destajo.
/ Oh, pera chica! por donde voy,
soy un tenore de ópera chica.
I Sí que lo soy!
Como todos mis bollos no vendo,
de un día pa otro me suelen quedar,
y anteanoche una moza de rumbo
me armó un zipizape más que regular.
Porque fué á hincarle á un bollo los dientes
y no pudo ser,
y me dijo: ¡Se mete usté el bollo
donde quiera usté!
Pero ya no me pasa más eso,
porque desde ayer
doy el bollo, recojo los cuartos
y aprieto á correr.
(Hablado.)
(¡Pero de qué manera!)
(Transición.)
— 8 —
A perra chica vendo mis bollos.
A perra chica mis bollos doy,
y \0h, pera chica! grito á destajo.
\Oh,pera chical por donde voy.
Soy un tenore de ópera chica.
I Sí que lo soy!
ESCENA II
PRIMITIVO y DON FELIPE, que sale de la guarnicionería
Hablado
Pel. ¡Hombre! ¡Primitivo!
Prim. ¡Servidor!
FEL. Me alegro de Verte. (Mirando á uno y otro lado y
acercándose luego á Primitivo con niueho misterio.)
Vengo de hablar con tu futuro suegro.
Prim . ¿Y qué hay de lo mío?
Fel. No hemos hablao ná.
Prim. ¿Y por qué?
Fel. Porque no ha habió ocasión.
Prim. ¡Ah! ¿Conque no ha habió ocasión?
Fel. No señor.
Prim ¡Vaya un interés que usté se toma! (pausa.)
Mire usté, don Felipe, usté que me ha vÍ3to
de nacer, sabe mejor que nadie que yo era
antes un ser jovial, entrometido y jocoso.
Fel. Jocoso todavía lo eres.
Prim. Pero que tuve un díala desgracia de ena-
morarme de la chica del señor Pedro y em-
pezé á languidecer.
Fel. ¡Exacto!
Prim Y desde entonces, yo no como ná entre ho-
ras, ni fumo más que de cuarterón, ni tengo
un sueño tranquilo, porque en cuanto pego
los ojos me se representa su imagen en dife-
rentes hechuras, y el corazón se me salta, los
pulsos no golpean, y la temperatura me se
pone en cuarenta y dos y...
Fel. ¿Y pa qué no se lo dices?
Prim. ¡Si ya lo sabe! Pero las mujeres tienen unos
_ y _
caprichos locos. ¿Qué dirá usté que se le ha
antojao ahora?
Fel. Veste á saber.
Prim. Pues se le ha antojao, que esto de vender
bollos es una industria que holla, y que si
quiero su mano, tengo que cambiar de oficio
y trabajar en otra cosa cualquiera.
Fel. ¡Esa no te conoce! ¡Miá que pedirte á tí que
trabajes!
Prim. No, si lo de menos es el trabajo. ¿Y lo deli
cao que estoy?
Fel. i Y lo joven que eres! ¡Veintiocho años!
Prim. Ya vé usté. Pero lo principal es la lesión que
tengo.
Fel. ¿Sí? Lo que tiés tú es una galvanoplastia
que no te puedes lamer.
Prim. ¿Yo?
Fel. No: Eguilior. Anda, anda y trabaja. ¡Y avi-
va, que te la van á birlar!
Prim. ¿A mí? ¿Quién?
Fel. El sacristán.
Prim. ¿Marsilla?
Fel Ese, que se va dereofoo al bulto, y es más
guapo, y sabe más de mundo y tié más vis
cómica que tú.
PRIM. Haga USté el favor. (Dándole la tabla de los bo-
llos.)
Fel. ¿Qué quieres?
PRIM. (riéndose muy estrepitosamente y quedando en seguida
muy grave.) ¡Já, já, já! ¡(xraciab! (Coge la tabla se
la cuelga de nuevo y dice.) Y SÍ ve USté á ese, dí-
gale usté que me he sonreído, y que como
yo lo vea se come too esto, que es peor que
si le pegaran un tiro en la cabeza! (voceando
la mercancía.) ¡Oh, pera chica! (Mutis arrastrando
los pies.)
Fel. ¡Anda con Dios, desgalichao! ¡Vaya una ma-
dera! ¡Vaya una madera que tié el gacho este
pá hacer astillas! ¡Arrea! ¡El otro! Yo los en-
zarzo. ¡Voy á divertirme un poco!
— 10 —
ESCENA III
DON FELIPE y MARSILLA, que sale corriendo por primera derecha
y al verle se detiene para saludarle
Mars.
Fél.
Mars.
Fel.
Mars
Fel.
Mars.
Fel.
Mars.
Fel.
Mars,
¡Buenos días, don Felipe! ¿Cómo está usté?
¡Hola, Marsilla! ¿Qué te trae por aquí?
Asuntos del párroco. Voy á comprar el tan-
go de la cacerola. Y á dos ó tres cosillas más;
pero luego vendré pa felicitar al señor Pe-
dro, y ver si me convida pala... pala... pala...
(Se detiene de pronto porque le falta la voz, se lleva
las manos al cuello, da un grito y continúa con la ma-
yor naturalidad ) Pa la noche.
(Mirándole con extrañeza.) ¡Bueno hombre, bue-
no, tranquilízate!
Por supuesto que asistirá usté al baile...
Usté se pinta solo pa esas cosas y aunque
allí irán muchos con ánimos de divertirse,
de seguro que no hay otro tan anima... tan
anima... tan*animá... (Repitiendo el juego ante-
rior.) tan animao como usté.
Pero oye, ¿qué te pasa en el cuello?
Cosas de la profesión. Figúrese usté que
ayer tuve un día de mucho trabajo; por la
mañana un funeral, por la tarde seis entie-
rros, anochecido canté las ñores y por la no-
che hice El puñal del Godo y La peste de
Otranto.
¿Y dónde hiciste esas cosas?
En el salón del señor Zorrilla. Siento no ha-
berle mandao á usté localidá, porque hubie-
ra usté pasao la primer noche. ¡Qué de aplau-
sos en La peste de Otrantol ¡Uf, qué peste!
Nc, si te creo, te creo.
Eso sí, como yo me había esforzao una bar-
baridá, llegó la escena de más efezto de la
obra, que es cuando e?toy á solas con la Con-
desa V al decirle aquello de: (Accionando exa-
geradamente y con entonación trágica )
«Oro traigo en mi bajel
que hace hundir la corva quilla»
— li-
zas, me quedé sin habla y no pude pasar de
la corva.
Fel. Que lástima, ¿eh?
Mars . Ya lo creo. Pero me defendí con la mímica.
Fel. ¿Con la qué?
Mars. Con el accionao. Ahora voy á hacer el Luis
Candelas.
Fel. ¡Que bárbaro!
Mars. Y vaya, no quiero yo que haya muchos ato-
res que saquen un Luis Candelas como el
que yo saco. ¡Verá usté que ladrón!
Fel. No necesitas jurarlo.
Mars. Y es que yo tengo mucha naturalidad.
Fel. ¡Claro!
Mars. Y mucha soltura de frase.
Fel. Sí, hombre, sí.
Mars. Y mucha...
Fel. Bueno, mira, veste qué te va á anochecer
aquí.
Mars. Ay, usté dispense. En hablando del teatro
me vuelvo loco. Pa mí no hay en este mun-
do más que dos cosas: el arte y la mujer.
Fel. ¿La mujer de quién?
Mars. La mujer en general.
Fel, Sí, y en particular la chica del guarnicione-
ro. ¡Grana! ¡Si te creerás tú que no se sabe
todo!
Mars . .Bueno, pues sí señor, ¡ea! (con entusiasmo.) Yo
la adoro.
Fel. Sí, ¿eh? Pues date prisa, porque la camela
otro hombre.
Mars. ¿Quién?
Fel. ¡Primitivo!
Mars . ¿El bollero?
Fel. ¡Ese, que se va derecho al bulto, y es más
guapo, y tié más mundo, y no sé como de-
clamará, pero accionando te deja á tí así!
(Señalando el suelo.)
Mars. (Trágicamente.) ¡Já, já, já' ¡Ella me adora! Y si
ella me adora, ¿qué me importa á mí el bo-
llero, ni su padre, ni su madre, ni todo el
poder del mundo? ¡Nada! Contra todos jun-
tos tengo alientos y tengo bri... y tengo bri...
y tengo bri...
— 12 -
Fel. Y tiés brisca.
MARS . (Después del consabido grito.) Y tengo bríos. (Va á
hacer mutis y se detiene de pronto exclamando ridi-
culamente.)
Lágrimas de sangre lloro
por el querer que perdí,
que era para mi un tesoro,
una sortija de oro
con dos perlas y un rubí.
¡Ay, de mil ¡Ay, de mil
si acabaré llorando
Yo que siempre rei. *
AdiÓS. (Vase corriendo.)
Fel. Ná que esta nocbe se van á recoger los cos-
corrones con espuerta. ¡Vaya, á casita! (Entra
en su casa.)
ESCRNA IV
SEÑA JUANA y ROSA, por la izquierda; traen muchos envoltorios
paquetes etc.
Jimna (Muy sofocada.) ¡Uf I ¡Yo estoy loca! También
tié tu padre ganas de jaleos y fiestas y de-
monios coronaos. No nos faltaba más sino
que convidase á esos dos mamarrachos que
te hacen á tí la rosca.
Rosa ¡Madre!
Juana ¡Narices, digo yo! De tó lo que pasa nadie
tié la culpa más que tú, que no les quitas
las esperanzas á los dos, porque eres una
mona pinturera y aquí va á haber un drama
el día menos pensao y esto va á durar hasta
que yo me atufe y te agarre por mi cuenta
y te levante las faldas y...
Rosa ¡Madre!
Juana ¡Adentro!
Rosa Pero...
Juana ¡Adentro he dicho! ¡Pues hombre! ¡No falta-
ba más! (Mutis par la guarnicionería )
— 13 -
ESCENA V
RAFAEL y DON FELIPE. Luego el SEÑOR PEDRO, que sale de la,
guarnicionería con bastón y sombrero
RAF. (Entrando por el segundo término izquierda sigilosa-
mente y mirando á un lado y á otro.) ¿Habrá Salío?
Fel. (En el balcón.) ¡Ole! |Viva Córdoba!
RaF. (imponiéndole silencio.) ¡Chist!
Fel. Te esperaba hoy.
Raf. ¡Chist!
Fel. (a medio voz.) Perdona que no baje ensegui-
da^ Tengo que entregar hoy mismo una ca-
catúa disecada y dos relojes compuestos... y
no me dejan...
Raf. ¡Si usté es un estuche!
I^el. Pero... verás, verás luego. (Mutis.)
PEDRO (Saliendo de la guarnicionería.) ¡Uy Rafaelillo! (Le
abraza.)
Raf. ¡Chist!
Pedro Hijo ni pedrada... etc. Hoy cumplo cincuen-
ta y cinco; esta noche tenemos cuchipanda.
¿Vendrás?
RAF. (ceñalando al balcón de Jesusa.) ¿Ha amaneció?
Pedro Hace rato.
Raf. ¡Ay señó Pedro!
Pedro Pero ¿vendrás?
Raf. Bueno.
Pedro ¡Ole! ¡Viva Córdoba!
Raf. Por Dios.
Pedro ¡Vi-va-Cór-do-ba! (En voz baja.)
Raf. ¡Cayosté! Ya osté sabe que no hay ná en er
mundo que me yegue más á lo jondo. ¡Viva
Córdoba!... Cuando lo oigo en la plasa me
párese que me dan un beso en el corasón;
porque eso é la santa é mi mare, mi casita
de aya bajo, la Virgen de Linares, er Gua-
darquivir, los medios é Montiya bebíos en
el Briyante... mi vía entera! ¡Viva tó eso!
Pero no, no; ya osté sabe que ese é mi grito
de alegría, pero que ya no lo doy hasta que
— 14 —
me haya apoderao de esa indina por com-
pleto.
Pedro Pero, si está por tí, por tí sólo y siempre por
tí.
Raf. Cayosté, señor Pedro, que ya sé de sobra lo
que va osté á decirme: que tié cuatro cuar-
tos, que no le píe ná á naide, que é güeña
como los ángeles y limpia como los chorros
del oro... Sí señor. Pues con tó.y con eso diga
osté que me da la vía pa quitármela. Es nie-
ve y too un fuego no la enciende, la errite.
Pedro Ya sabes que pa tos es lo mismo. Un alma
de Dios, simpaticona, y franca. ¡Pero hijo
mío, con un hígado!
Raf. ¡Eso! Tranquila siempre, siempre igual. ¡Una
guitarra que suena siempre con sordina!
Pedro ¡Calla!
ESCENA VI
DICHOS y JESUSA al balcón
J^ES. (Sale y cuelga la tohalla en la barandilla del balcón.
Aparece ya vestida como para salir á la calle.) ¡Bue-
nos días!
Raf. ¡Jesusa!
Jes ¡Hola, Rafael!
Raf ¿Subo?
Jes. No. Voy á salir. Espera. (Mutis ) ,
Pedro Vaya. Aquí sobra uno. Que no me faltes á la
noche.
Raf. ¿Va ella?
Pedro ¡Claro!
Raf. Pues entonces..
PEDRO Hasta luego. ¡Ah! Y Oye. (Acciona imitando una
suerte del toreo y rematándola lucidamente.) ¡ESO,
abui'l (Mutis por la izquierda.)
Raf. Ya está ahí, ¡ Ay Dios mío de mi alma!
— 15 -
ESCENA VII
RAFAEL y JEfUSA
Jes. ¡Buenos días! (saliendo.)
RAF. (Con entusiasmo ) Uy, la gloria
der mundo, y el oro en pasta.
¡Uy, bendita sea la mare
que te hecho al mundo, serrana,
y Dios bendiga tu cuerpo,
y Dios bendiga tu grasia,
y esa boca menudita,
y ese lunar de la barba,
y tó lo demás que sube
y tó lo demás que baja!
JES. ¿CÓmO está?? (Muy tranquila.)
Raf. (con ira ) (¡Maldita sangre
. de chufas!) (Transición.) ¿Yo? Bueno, gracias.
(Con entusiasmo después de una pausa.)
¡Pero cuidao que me gustasl
Jes. ¿Qué tal anteayer en Málaga?
Raf. ¡Yo superior en dos pares!
Jes. ¡Oigo la corrida!
RAF. (Con ira.) ¡Mala! (Transición.)
¡Ah! Te he compuesto una copla.
Jes. ¿Sí?
Raf. ¡Yo! De esas que se cantan
solas porque son bonitas
de verdá. Atiende y calla.
(con mucha pasión.)
Yo no sé qué é lo que quiere
la mujer á quien yo quiero.
Debe de queré mi vía
porque por ella me muero, (pausa.)
Jes Y ¿vas á estar muchos días
por aquí0
Raf (Desconcertado.) ¡Toa la semana!
Jes . Me alegro. "
Raf ¿De veras?
Jes . Mucho.
Raf. Pues, verás tu...
Jes. ¿Qué te pasa?
— 46 —
Raf. (A esta hay que darla castigo.)
Vi el miércoles en Triaría
una chica muy morena
y muy juncal, no muy guapa.
Así, como tú, pero hija,
con un aquél y una gracia
en el cuerpo y en los ojos
y un calor en las palabras
y un estilo en los andares
que yo me quedé mirándola
y me dije: Rafaeliyo
déjate ya de jonjanas.
¡No pongas en un mal ange
los ojitos de tu cara,
que ahí tiés una hembra castiza
como tú no la soñabas!
(Chúpate esa.)
Jes . ¿Han dao las once?
(Pausa.)
Raf. ¿Qué si han dao las once? ¡Vaya,
niñal ¡Tú á mí no me tomas
la coleta! (Vaá irse )
Jes. (Deteniéndole ) ¡Escucha! ¡Aguarda!
(Con mucha picardía y como curiándose. )
El día menos pensao...
te encuentras con que nos casan.
Raf. ¡Cá! ¡Tiés tú que despertarte .
primero! ¿Quién te aguantaba
por los siglos de los siglos
á su lao con esa... guasa?
Jes. Tú sí que tiés que cambiarte.
Tú que por tó te disparas.
Raf. Tiés que espabilarte.
Jes. ¡Loco!
¡Tiés que sosegarte!
Raf. ¡Pava!
¡Ten más genio!
Jes. ¡Y tú más vistal
Raf. ¡Hierve!
Jes. ¡Templa!
Raf. ¡Sube!
JES. Baja. (Pausa larga.)
Raf. Mira, si me quieres, dímelo,
confiésalo mala entraña,
— t7 -
y ya pues ir son riéndote
de duquesas y de infantas
na más que con ir pensando
en la vida que te aguarda.
¡Habrá mujeres más buenas
y más ricas, y aun más guapa*,
pero no ha de habé ninguna
más felí que tú, chávala!
Yo besaré donde pise?,
yo beberé tus palabras,
yo me pasaré las horas
mirándote las miradas
pa conoserte los gustos
y adivinarte las ganas.
Dueña serás de mi vida,
dueña serás de mi casa,
y serás surtana hermosa
de Córdoba la surtana.
¡Tú, manojito de flores!
¡Tú, muñequita de plata!
¡Tú, reina de lo bonito,
y emperatriz de la grasial
Y en cambio, si no me quieres,
dímeloiambién... y acaba,
pa recomerme de pena,
pa repudrirme de rabia,
y pa que me coja un toro
mañana mesmo en la plaza.
¡Quítame las ilusiones
déjame sin esperanzas,
pero, por Dios, no me tengas
más tiempo con estas ansias,
porque así, conforme estamos,
me engañas, y no me engañas;
me das la sed por el gusto
de quitarme luego el agua;
te alegras, y no te alegras;
te arrancas, y no te arrancas;
me quieres, y no me quieres;
me matas, y no me matas;
y yo, si quiero mi vida,
é por tí, si te hase farta
y si tú no has de quererme
ni quiero vida... ni nadal
— 18 —
Jes.
¿Has acabao?
Raf.
Por supuesto.
Jes.
Pues, adió-:.
Raf.
Pero, ¿te marchas?
Jes.
Naturalmente.
Raf
De modo
que me quedo...
Jes.
(con coquetería ) Como estabas.
Raf.
¡Pero Jes usa 1
Jes.
Lo dicho.
Raf
Oye, atiende.
Jes.
Hasta mañana.
(Mutis Jesusa por la derecha.)
Raf.
¿Hasta mañana me ha dicho?
[Pa qué espsrar á mañana!
¿Que no te logro? [Antes muerto!
¡Jurao va! ¡Por éstas! [Míalas!
(Mutis derecha precipitadamente.)
ESCENA VIII
Un momento antes de hacer el mutis Rafael habrá salido el SEÑOR
PEDRO por el último término de la izquierda y desde alli habrá oído
todo el final de la escena. Cuando el torero desaparece, y loco vase tras
de Jesusa, el señor Pedro se adelanta rápidamente
Pedro ¿Eh? Pero, ¿qué es esto? ¿Está loco ese chi-
co? (Llamándole.) ¡Rafael! ¡Rafael! Pero, ¿dón-
de vas, hombre? ¡Rafael! ¡Maldita sea! (Hace
mutis corriendo y vuelve en seguida trayendo á Rafael
a empujones.) Pero, ¿tú estás en tu juicio?
Pero, ¿tú quiés perderte, muchacho?
Raf. Tié osté rasón, señor Pedro. No merece la
pena.
Pedro ¡Ay, qué falta de mundo!
Raf. No e farta e mundo, no. Es que soy un ma-
nojo de nervios, y estoy, por dentro, reque-
mao, y esa mujé .. Vamos, que me descom-
pone, que me mata.
Pedro ¡Qué criatura!
Raf. Si es que lo toma tó con una mandanga.
Mirosté, la digo que la quiero, y ná; que la
aborrezco, y ná. La dicen que ando de co-
19
Pedro
Raf.
Pedro
RaF.
Pedro
Raf.
Pedro
Raf
Pedro
Raf.
Pedro
Raf.
Pedro
Raf.
Pedro
Raf.
Pedro
beo con esta y con la otra, y ná, siempre
ná. Tó la tié sin cuidao. |Qué mujé! Quisia
yo que un día se me arrancase aunque nce
echase al hule.
Oye, oye. Yo la digo, tú la dices, el otro la...
¿Sabes una cosa?
¿Qué?
Que Guillen fué torero.
Ya lo sé.
Y que tú, el hombre de tronío, el banderille-
ro de moda, el que se echan á la rebata las
mujeres de mérito, tú eres un niño de teta.
Puede.
Y yo que te vengo oyendo lo mismo hace
dos meses, yo, soy una cosa así como el
tonto de Colmenar.
Puede, sí, señor.
Y esto se ha acabao. Tú vienes á la fiesta
esta noche...
Señor Pedro, yo no estoy pa fiestas.
Tú vienes á la fiesta te digo y allí vas á
hacer lo que yo te aconseje y... vamos den-
tro que tenemos que hablar.
Vamos.
Pero, señor, si parece mentira que no se me
haya ocurrido antes.
¿El qué?
Nada. Tú hazme caso á mí. Y verás tú, ve-
rás tú.
Pero escuche osté...
¡Anda, hombre! ¡Si cuando yo te digo! (Mutis
por la guarnicionería.)
ESCENA IX
DON FELIPE que sale de su casa y en seguida PRIMITIVO que llega
por el fondo lentamente. Viene hecho una lástima, con el mandil des-
trozado, la tabla de los bollos partida, el gorro aplastado completa-
mente, un ojo hinchado y la cara llena de arañazos. A medida que Pri-
mitivo avanza, don Felipe retrocede dando señales del mayor asombro
FeL. VamOS COn los relojes. (Viendo llegar á Primi-
tivo.) Pero, ¿qué es esto? ¿De dónde vienes?
— <20 —
Prim. (Muy emocionado.) De... de la calle de Peligros.
Fel. Ya lo veo, ya... ¡Cámara, qué facha! ¿Qué
tiés al lao del ojo?
Prim. Un arañazo.
Fel. Pero, ¿qué es lo que te ha sucedido?
Prim. Que me he pegao con uno.
Fel. ¿Nada más? Pero, ¿cómo ha sido eso?
Prim. ¡Cosas de la vidal Estaba yo tan tranquilo en
la esquina del Caballero de Gracia, vocean-
do: ¡oh pera chical con este acento extran-
jero que empleamos los del oficio, cuando
se me acerca un tío que venia por la calle
del Clavel, me dice, de buenas á primeras:
¡Oiga usté, seglar!
Fel. ¡Anda Dios!
Prim. Conforme lo digo. Yo, al ver que me llama-
ba seglar, volví la cabeza pá otro lado, por-
que soy prudente; pero el tío aquél, que por
lo visto venía con gana de distraerse, se me
acerca más aún, me da en un hombro y ex-
clama: Tengo una apuesta con unos amigos
acerca de la nacionalidad de usté, ¿es usté,
por casualidá, ruso ú cafre? Soy... soy de
Socuéllamos, le contesto, y va, y me dice:
lo he conoció en el modo que tié usté de
pronunciar las haches.
Fel. ¡Leñe!
Prim. Bueno, me cegué. Nos agarramos3, y me
echó la zancadilla. Caí debajo, nos liamos
a golpes, acudió la gente...
Fel. Y os separaron.
Prim. ¡Cá, hombre! Hicieron corro alrededor y
hasta hubo desahogado que tomó asiento
en la acera pa ver el espectáculo con más
comodidá. Y á tó'esto, yo: ¡Púm! ¡púml
¡púm! oyendo á los espectadores que me de-
cían: ¡Anda con él, que ya es tuyo! ¡Dale en
tómbola! Cinco á ocho por los azules. Hasta
que al pobre le entró una congoja... y se
quedó como un pájaro... Porque lo que yo
le decía: Señor, si no es usté hombre, méta-
se con las costureras.
r EL. (Fijándose en las descalabraduras que trae Primitivo )
Y tú, claro, vienes así del aire.
— ul\ —
Prim. De que he venío pegándome de rabia por el
camino.
Fél. ¿De modo que ya te habrás desahogao?
Frim. ¿Quién? Sí, ¡tengo yo buena la sangrecita!
¡Quisiera que alguien me hiciera tanto así,
pa comérmelo! ¡Pero para comérmelo!
ESCENA X
DICHOS y MARSILLA, con una vela en una mano, una bandurria en
la otra y una caja con un corsé debajo del brazo
Mars.
Fel.
Prim.
Mars.
Fel.
Mars.
Fel.
Frim.
Mars.
Prim.
Fel.
Mars.
Prim.
Fel.
Prim.
Mars.
Fel.
Prim.
Mars.
Fel.
Ya estoy de vuelta.
¡Atiza!
(¡Anda, mi rival!)
(¡El bollero! ¡Vas á tragar quina!)
(Ahora se enzarzan éstos.) (pausa corta durante
la cual Marsilla y Primitivo se dirigen miradas de en-
cono.) ¿Y qué te trae por aquí? •
Pues, nada. (Muy alegre.) ¿Sabe usté que ya
estoy convidado? Me he encontrado al se-
ñor Pedro y me ha rogao, por Dios, que no
falte.
Pues claro; ¡no te lo decía yo! (Duro.)
(Escupiéndose la mano.) (¡A la Ulia!)
Yo no quería ir, pero el hombre me dijo:
Haga usté el favor porque es un antojo de
mi chica, y ya sabe usté que todo lo que
hay en mi" casa es de usté.
(;Á las tíos!)
(a Primitivo ) (Si te callas, no tiés vergüenza.)
(a don Felipe.) Y usté, que es hombre, ya
sabe que esto es como decirle á uno. Ves y
abusa.
¿Se puede?
(Gozoso porque prevee la bronca.) Adelante.
(a Marsilla ) ¡Servidor!
(Engallándose.) ¿Qllé hay?
(Protandoselasmanos.de gusto.) (Se empezó el
festival.
Usté es un embustero.
Oiga u&té.
¡Primitivo!
- 22
Prim.
Mars.
Prim.
Fel.
Mars.
Prim.
Mars.
Prim.
Mars.
Fel.
Prim.
Mars.
Fel.
Prim.
Mars.
Mars.
Fel.
Prim.
Mars.
Déjeme USté. (Retirando á don Felipe) Usté 6S
un embustero, y ni usté tié mundo, ni es
guapo, ni sabe lo que es vis cómica.
Más que usté.
Y si el objeto de usté ha sido darme lo que
vulgarmente se llama dentera, permítame
usté que bostece porque he tenío el honor
de ser el primer invitao.
Eso es veidá, sí.
¿El primer invitao? [Ay, qué gracioso!
Qué dice USté? (Agresivamente )
[Ay, qué gracioso I
Conque gracioso, ¿eh? ¡Toma! (Le aplasta un
merengue en la cara y le pone perdido.)
j Cochino!
¡Vamos, hombre!
¡Chupa, golfo!
¡Ladrón!
¡Bollero!
¡Toma!) (Descargando un guipe sobre don Felipe con
la tabla de los merengues,)
(Enarbola la bandurria y la descarga sobre Primitivo:
pero éste esquiva el golpe y lo recibe don Felipe.
Al hacer este movimiento agresivo Marsilla deja caer la
caja que lleva debajo del brazo y rodará por el suelo
un corsé muy vistoso que va en ella. Por fin Primi-
tivo sujeta á Marsilla y caen ambos al suelo, mientras
don Felipe, que ha recibido una coz en la espinilla, se
coge la pierna dando gritos y quedando en \in pie al
caer el telón. Hasta el momento de recibir el golpe,
'verdaderamente doloroso, don Felipe ha reido á car-
cajadas.)
¡Ay, ay, ay!
¡Que me dais á mi!
¡Toma!
¡El Corsé, el COrsé! (Mucho movimiento, gritos y
golpes.)
MUTACIÓN
(intermedio de orquesta con aires populares.)
i'ó —
CUADRO SEGUNDO
Fi obrador de la guarnicionería adornado con útiles y enseres del ofi-
cio Sofaes y sillas de Vitoria adosados á la pared. Puertas en el
fondo que comunican con la tienda, y otras laterales. A un lado,
en el fondo, un piano de manubrio. Una araña tosca, con luces
eléctricas, cuelga del tecbo y alumbra la escena.
ESCENA PRIMERA
SEÑOR PEDRO, SEÑA JUANA, ROS Y, RAFAEL, JESUSA, ANTO-
NINO, JENARO, CLOTILDE, JULIA y MARSILLA. Convidadas y
convidados. Al levantarse el telón cuadro vistosísimo y animación
extraordinaria. Todos los concurrentes vestirán de fiesta y las muje-
res aparecerán engalanadas con mantones de Manila y flores en la
cabeza y en el pecbo
Música
Baile por dos rnuebacbas. CORO general y AKTONINO
Coro ¡Mucho! ¡Venga!
¡Duro! ¡Sá!
¡Ole! ¡Digo!
¡Vamos á ver la verda!
¡Bueno va!
¡Bien está!
¡Arza, dale!
¡Ay, viva tu mamá!
¿Qué tal?
Muy bien.
No se puede pedir más.
¡Ay, qué bien que bailan!
¡Qué atrocidad!
Ant. ¡Ay, ay!
¡Ahí va el ratón!
Coro Uy, uy, uy.
Todos A los hombres moviendo su talle
se llevan de calle,
uy, uy, uy.
Vayíi un i un-po ?alao,
y adema,- dmbreao.
Al mirar cómo baila esa moza
mi sangre retoza,
y comprendo que ai venios \
se muera de gusto media ht
[Gracia, sangu
¡Ole ya!
jArza, dale!
¡Bueno va!
¡Vaya un moo de bailar!
(Acompañan con palmas.)
Bien.
i dad.
Hablado
(Al terminarse el número Rafael se dirige airosamente
hacia las muchachas que han bailado.)
Raf. ¡Ole mis niñas! Eso es canela y estilo y eso
es gusto, y así se menean las caderas, mo-
sitas.
Jen . Eso.
Pedro ¡Viva Rafael!
Todos ¡ V^iva!
Raf. Vivan las criaturas con movimiento.
ANT. (Dando un grito.) ¡Ole, ole!
Convs. ¡Ole!
Jen. Pues no les ha gustado á ustedes poco.
Clot. Es que habla como un ángel.
Jes. Hij°, ni qne fueras el Niño de Cabra.
Julia (a Clotilde.) Esa se ha picao
Clot. (a juiia ) Habrá comido ajos. ¡Déjala!
Pedro Ahora es cuando va lo bueno.
Raf. ¿Vamos con ella?
Clot. ¡áí. Ande usté Rafael, que me da mucho
gusto de oírle á usté.
Rosa Y á mí
Jes. (a la seña juana.) Pero, ¿ve usté á esa mujer?
Juana Calla, tonta.
Jes. Estoy por. .
Juana (conteniéndola ) Ca^a.
Mars. Bueno, ¿y el monólogo que iba yo á recitar?
Ant. (Dándole un empujón.) Siéntese usté.
M.ARS. (Que cae pesadamente en una silla.) ¡Gracias!
Pedro
Raf.
Pedro
25 -~
Duro, Rafaelillo,
¿Voy bien?
¡De primera!
Música
CORO y RAFAEL
Raf. Atensión á las palabras.
Atensión para el compás,
que er que quiera acompañarme
va á poderme acompañar.
Coro ¿Qué será?
Raf. La canción del abejorro.
Coro La canción del abejorro.
Raf. LMucho oido y escuchar.
Coro Mucho oido y escuchar.
Raf. Atensión, atensión y escuchar.
(El Coro acompaña con palmas. Rafael imitando el
moscardón.)
Uuú... Uuú...
Coro (lo mismo.)
Raf. La canción del abejorro
es mu fasil de cantar,
siempre llega el abejorro
cuando tiene que llegar.
(El Coro repite la estrofa.)
Raf. Los abejorros haten
cuando volando van,
UUÚ .. UUÚ .. (imita el moscardón.)
Coro Los abejorros hacen
cuando volando van
etc.
No está mal, no está mal.
Raf. Era Elena
una chica bastante morena
que se estaba muriendo de pena
por Pepe,
un sujeto más listo que Lepe.
Er notaba
que la chica al mirarla temblaba,
y que siempre que Pepe la hablaba
quería
ocurtá la emosión que sentía.
— .26 —
Pero una tarde 4
le yamó por lo bajo cobarde,
y una mañana
arrancóse, por fin, la barbiana
que ya estaba la mar de impaciente,
y no sé lo que allí pasaría
que ise la gente
dende aqner día...
Coro ¿Qué?...'
Raf. Que... Uuú... Uuú...
Como er barrio gosaba con eso,
durante dos meses se habló del suceso,
pero no estaba clara la cosa,
y como es Elena mujer muy hermosa,
ocurrrió que ar pasar año y pico
se casó con un socio muy rico.
Y hoy al Prado van á pasear,
y cuando en el coche los miran pasar...
la gente que disfruta
con la murmuración,
á eya la dice cosas
que pa contás no son,
y.á él leyaman...
¡Ca .. ramba! ¡ya está aquí el moscardón!
¡Ay, Jesú, qué abejorro, Jesúl
Coro Uuú... uuú...
Raf. jAy, que zumba pa alante,
ay, que zumba pa atrás,
ay, mardito abejorro
qué pesao estásl
Coro jAy, que zumba pa alante,
ay, que zumba pa atrás,
ay, mardito abejorro
qué pesso estás!
Raf. ¡Ya está aquí!
Coro [Date ya!'
Hablado
Jen ¡Ahí el estilo!
Ant. (Dando golpes con el bastón.) Pero que muy bien,
muy bien, y muy bien. Pero que yo ya hago
el abejorro.
— 27 —
Pedro
Juana
Conv. 1 .°
Conv. 2.o
Clot.
Raf
Clot .
Rab.
Clot.
Raf.
Clot
Raf.
Juana
Jes.
Raf.
Jes.
Raf.
Jes
Raf
Jes.
Raf.
JE3.
Raf.
Pedro
Raf.
Pedro
Mars.
Lo que estás tú haciendo es el buey toda la
noche.
Mucho, Rafael.
¡Ole, Rafael!
Oiga USté, Rafael. (Rodea al torero un grupo de
hombres y mujeres que le felicitan.)
(Que habrá ido á una mesa donde está la limonada,
acércase con un vaso en la mano y dice:) ¡xLS que
Canta COniO Un angelí (Coloca con coquetería una.
mano sobre un hombro del torero y le ofrece el vaso
preguntándole.) ¿Quiere usté refrescar?
Usté primero.
Se iba usté á enterar de mis secretos.
Pues eso quiero yo, mi vida.
Podrían pegarme.
¿Quién?
Alguna persona.
¡Beba usté, niña. (Clotilde bebe, da el vaso a Ra-
fael y éste bebe lo que ella deja. Clotilde dirige al to-
rero una mirada de pasión, sonríe y se esponja. Jesusa
se levanta muy resuelta )
¿Dónde vas?
Déjeme USté. (Se abre paso entre el grupo que ro-
dea á Rafael.) ¿Se puede? Con permiso. (A Ra-
fael.) ¿Me hace usté el obsequio?
¿Cómo? ¿Es á mí? ¿Qué?
Que si me haces el favor de tener más ta-
lento y de ser más persona.
¿Es que te escuece?
Es que me da vergüenza, (i-e vuelve la espalda.)
Oye... mira.
(volviéndose.) ¡Rafael!
(Con ansiedad.) ¿Qué?
Nada. (Se separa de él y desaparece por la tienda.)
(Muy apenado al señor Pedro ) Se Va, Señor Pedro.
Déjala, que vas bien.
Señor Pedro. ..
A lo tuyo. (Señalando á Clotilde.)
Bueno, ¿puedo ya recitar el monólogo?
- 28 --
ESCENA II
DICHOS, menos JESUSA
Juana ¡Ay, qué pelmazol
Oonvs Si, sí, que lo recite.
Juana ¡Vaya! Se salió con la suya este mamarra-
cho. (Van sentándose todos.)
Clot. Rafael, aquí hay una silla. Venga usté...
Digo, si tié usté gusto en ello.
B.AF. (Obedeciendo.) ¡Ya lo Creo!
Mars. (Saludando.) Gracias, señores. (Mirando á Rosa.)
¡La voy á enloquecer!
TODOS (imponiendo silencio ) ¡Chist, chist!
Mars. (Mirando á todos lados.) Lo malo es que...
Pedro ¿Qué pasa?
Mars. Que yo necesitaba estar en alto pa poder
dominar...
Ant. ¿En alto? (Dando un grito.) Traer una escalera.
(Algazara general )
Pedro ¡Antoninol Aunque seas mi cuñado. Haz el
favor de guardar las formas.
Julia (a Rosita, por Rafael.) ¡Qué hombre más guape!
Rosa ¡Y cómo viste!
Julia ¡Ay, chica!
Todos ¡Chist, chist!
Mars. (cruzado de brazos.) Empiezo, ¿eh?
Ant. Ya pué empezar.
Pedro (a ia seña Juana.) Verás; tu hermanito nos va
á dar la noche.
Juana ¡Ojalá Dios!
Mars. ¡Allá VOy! (Se retira hasta el foro.)
VARIOS Callarse, callarse. (Kn el momento de hacerse el
silencio y de ir Marsilla á empezar, Clotilde lanza una
ruidosa carcajada que corta la acción.)
CLOT. (a Rafael, en tono de reconvención cariñosa pero in-
dicando que no le ha disgustado lo que aquél acaba
de decirla por lo bajo.) ¡Ay, hijo, qué barbari-
dad!
Raf. (Dirigiéndose d los demás.) Sigan ustedes, seño-
res. [Y continúa amartelado con Clotilde.)
MARS. (Avanzando rápidamente y con acento y ademanes trá-
— 29 —
gicos.) «[Ah! No, 110 puede Ser.» (Transición.) Y
no puede ser, no es posible. Tengo que estar
en alto.
A nt. ¡Dale!
Pedro ¡Pero, hombre!
JEN. ¿Sirve Una Pilla? (Ofreciendo la suya.)
MaR9. Venga, probaré. (Coloca la silla en el centro. Cuan-
do va á empezar, pierde el equilibrio y está á punto de
caer.)
ANT. (Chillando.) CuidaO, Cllidao, CUÍdaO, (Risa gene-
ral Vuelve el silencio, y Marsilla empieza. Queda el
efecto cómico encomendado al talento del actor.)
Mars. ¡Ah! ¡No! ¡No puede ser!...
Clot. (Aparte á Rafael ) No puede ser.
Mars. ¡Mi frente abrasa!
¡Me duele el corazón, y arden mis sienes!
¡No se puede vivir de esta manera!
¡No se puede!
FEL.. (Desde el foro.) ¿Se puede?
Mars. (volviéndose, indignado.) No se puede.
ESCENA III
DICHOS, DON FELIPE y luego PRIMITIVO; ambos vestidos de un
modo muv llamativo
FEL. Buenas noches, Señores. (Salen varios á su en-
cuentro.)
Pedro Adiós, don Felipe. ,
Juana Tome usté asiento.
Jen. Hola, don Felipe.
H'el. No molestarse. No molestarse.
Mars . (Muy contrariado y sentándose en el espaldar de la si-
lla.) Vaya. Está de Dios.
Fel. (Fijándose en él ) ¡Anda, el vaticano! ¿Qué ha-
ces tú ahí?
Juana Nos está colocando un monólogo.
Fel. No, si este no pué hacer cosa buena.
Pedro Pero, ¿viene usted sólo?
Fel. ¡Cá! (Asomándose al foro.') Pasa, hombre, pasa.
PRIM. (Entrando ) ¡Servidor! (a1 ver á Primitivo que viene,
según se ha dicho, vestido llamativamente, todos con-
30 —
tienen la risa, menos Marsilla que suelta una carcajada
verdaderamente provocativa. Primitivo le contesta con
una mirada iracunda.)
Juana (¡Jesús qué adefesio!)
Rosa (¡El otro!)
Prim. (por Rosa ) ¡Qué rica está! ¡Ahora me aprove-
cho!
Juana (a su hija.) Cuidado con lo que haces ¿eh? No
tenga yo que calentarte por esos micos.
Rosa ¿A mí? ¡valiente par!
Juana Bueno, mucho ojo.
pRIM. (Llegándose á Marsilla y en voz baja.) Como 110 Se
vaya usté de aquí ahora mismo, le pego dos
patas en el estómago.
MARS. ¿A mí? (Queriendo bajar.)
PRIM. (imponiéndole silencio con el dedo.) ¡Chist! EgO lue-
gO. (Se dirige bacia Rosa. Rafael habrá pasado el brazo
por el respaldo de la silla en que está Clotilde. De pron-
to ella se estremece.)
Clot. Hijo, por Dios, que me pone usté nerviosa.
Juana (ai señor Pedro.) (Por tu culpa vamos atener
aquí un disgusto.)
Pedro (¿Por mí?)
Juana Está la infeliz ahí en la tienda viéndolo too
y repudriéndose de rabia.
Pedro Le está bien empleao por sosa.
JUANA ¡Mírala! (por Jesusa que asoma un momento, y al ob-
servar que la ven se retira en seguida.)
ROSA (a Primitivo que le habla al oido.) Vaya Usté de
ahí, so indecente.
Clot. (a Raiaei.) ¿Eh? Pues hijo, le han engañao á
usté. ¡Too es mío!
Raf. ¡Así me gustan á mí las mujeres!
Pedro (a Rafael.) ¿Cómo va eso?
Raf. Demasiao bien. Lo que uno no quiere...
Pedro Pues aprieta, que te está viendo.
Raf. ¿Dónde está?
Pedro ¡Calla y duro!
Jen. (a Marsilla.) Pero, vamos, hombre, siga usté.
Pedro Sí, sí, que siga.
MARS. (Levantándose.) ¡SÍ no fuese pOl' ella! (Se pone
en pie y continúa con entusiasmo creciente.)
En mi pobre cerebro se confunden
las ideas, de un modo que parece
3t -
Prim.
Unos
Otros
Otros
Mars.
Ant.
Mars.
Fel.
Mars.
Pedro
Prim.
Fel.
Juana
Pedro
Juana
Todos
Mars
Prim.
Mars.
Prim.
Mars.
Prim.
Mars.
Prim.
Jen.
Rosa
Prim.
que me dan martillazos espantosos
encima de la frente.
¡Ah! [Y ahora mismo vengo del Senado
de asesinar á César...
¡Qué bruto! (Escándalo .monumental.)
¡Bravo!
¡Fuera!
¡Que se calle!
(Haciendo esfuerzos desesperados para que le oigan.)
De asesinar á César...
Que lo mate Otra vez. (Arrecia el escándalo.)
(Continuando trágicamente una vez restablecido el si-
lencio.)
De asesinar á César el augusto,
de asesinar á César el...
(Suena de repente el piano tocado por Antonino. Nue-
vo escándalo. Jlarsilla indignado va á bajar de la silla
y se cae, yendo á parar sobre Primitivo y don Felipe.)
¡Animall
CJstés dispensen,
(incomodado.) Pero Antonino.
(Muy alegre á don Felipe.) ¡Lo han chafao!
A quien han chafao es á mí. ¿Y aquí no se
baila ni se come?
Chico, trae los bollos.
Y los del piano ¿qué hacen, que no tocan?
¡ A bailar, señores!
¡A bailar (Se van formando las parejas. Marsilla y
Primitivo se dirigen al mismo tiempo á sacar á Rosa, se
encuentran en la mitad del camino y se detienen mirán-
dose.)
¿A dónde va usted?
A donde me da la gana, ¿y usté?
A lo mismo.
El caso es que yo iba á sacar á bailar á una
joven...
Y yo también.
¿A que no?
¿A que sí?
¡Maldita sea!
(a Rosa.) ¿Me hace usté el favor?
Con mucho gusto. (Va con Jenaro. Marsilla y Pri-
mitivo se quedan mirándose con la boca abierta.)
Creo que le han hecho á usté un feo.
— sí —
Mars.
Pedro
Raf.
Pedro
Raf.
Pedro
Ant.
Pedro
Clot.
Pedro
Raf.
Clot.
Raf.
Clot.
Raf.
Clot.
Ant.
Pedro
Ant.
Pedro
Ant.
Raf.
Varios
¡Sí, pues usté está guapol
(a Rafael.) Pero ¿qué haces, hombre?
Mire yeté, señor Pedro...
(A bailar, que Jesusa no te quita ojo, como
si lo viera.)
Pero ¿con quién?
¡Ay qué gracial ¡Con esa que se está derri-
tiendo por tí!
Pero, ¿tocan ú qué?
Hagan ustés el favor. Y tú, Clotilde, y tü,
Rafael, á bailar.
Pa luego es tarde.
(Al del organilio.) Da^ ya. (Suena el organillo;
bailan desde luego yarias parejas.)
(A Clotilde ) ¿Hacemos eso? (invitándola á bailar.)
¡Cuando usté quiera!
¿Le gusta á usté pausa o? (cogiéndola.)
(ciñéndose.) Como á usté le guste me gusta á
mí. (Bailan; crece la animación.)
¡Clotilde!
¿Qué? (Rafael la habla al oido.) Embustero.
(Con un botijo y regando el suelo por el sitio donde
bailan Clotilde y Rafael.) ¿Quién quié el agua?
(Risa general.)
(a Antonino.) Miá que te voy á echar.
¿A mí?
¡A tí, cernícalo!
¡Vaya! Mi cuñao me las paga esta noche.
(En un momento de entusiasmo a Clotilde.) Pero qué
bonita eres.
(Reparando en el arte conque Clotilde y el torero bai-
lan.) ¡Olél (Aplauso general )
ESCENA IV
DICHOS y .TE-iUSA
Jes.
Pedro
Fel.
Raf.
(Entrando rápidamente ) ¡Rafael! (Los que bailan se
detienen. Los que están sentados se levantan. Cesa la
música.)
Quieto tó el mundo, (a Rafael.) Ya está,
(con la boca llena.) ¿Qué pasa? ¿Qué pasa?
(Dirigiéndose á Clotilde.) Usté disimule, niña.
33 —
Ant.
Pedro
Ant.
Pedro
Ant.
Pedro
Ant.
Juana
Raf.
Voces
Ant.
Voces
Ant.
Voces
Ant.
Fel.
Rosa
Un homb.
Julia
Juana
Varios
Ant.
Pedro
(a Jesusa.) ¿Que hay? (i a seña Juana detiene á Je-
susa.)
(interrumpiendo á todos y poniéndose en medio.) Hay
que voy á hablar yo.
(indignado.) ¿Tú?
¡Yol |Sí! (a Pedro.) ¿Vas á decirme que me
calle? Bueno, pues no me da la gana. ¡Ea!
¡Antoninol
¡No me da la gana! Aquí están pasando
esta noche cosas que no debían pasar y yo
tengo el deber y la obligación de velar por
el decoro de mi señora hermana, aquí pre-
sente, ya que usté no vela. He dicho.
¡Sin vergüenzal
¡He dicho que me las pagaba mi cuñao!
¡Pero Antoninol
¡Oiga usté!
¡Fuera! ¡A la calle!
¡No me da la gana!
¡Que lo echen I
¡Estoy en mi casa!
¡Fuera! ¡Fuera! (Confusión; todos gritan y gesticu-
lan. El señor Pedro quiere lanzarse sobre Antonino, pero
entre Rafael y varios convidados le apartan de allí;
tumulto indiscriptible.)
¡Ah! ¿Sí? (Enarbola el garrote.)
(Que adivina la intención de Antonino.) Buenas UO-
ches. (Bullicio tremendo. Antonino da un garrotazo á
la araña, y al golpe, se apagan las lnces de aquélla.
Queda la escena á obscuras é inmediatamente la sala.
Desbandada general. Voces, gritos.)
¡Mamá! ¡Mamá!
¡Manuelal
¡Indecente!
¡Socorro!
lAy!
¡Ole!
¡Granuja! (Y otras exclamaciones sueltas y variadas.)
MUTACIÓN
- 34 —
CUADRO TERCERO
Sigue la música, óyese grande y creciente vocerío. Al volver la luz,
aparece, de noche, la misma decoración del cuadro primero. Den-
tro de la guarnicionería suenan las voces golpes, aves, etc., etc.
ESCENA PRIMERA
DON FELIPE, JULIA, JESUSA, RAFAEL, JENARO, ANTONINO,
CONVIDADOS y ORGANILLEROS. Por las puertas de la guarnicio-
nería, que está á obscuras, sale la gente de la fiesta, acompañada
por el ruidoso resonar de la orquesta, en revuelto y precipitado
tropel, y se disemina haciendo mutis en distintas direcciones. Los
organilleros pasan también corriendo arrastrando el organillo. Que-
dan al fin en escena, parados formando cuadro y en las correspon
dientes actitudes, Rafael y Jesusa
Voces ¡Socorrol [A esel ¡Que me imitan! ¡Socorro!
Jen. ¡Antonino!
JüLlA ¡Madre! ¡Madre! (Antonino pasa lanzando aullidos
de perro atropellado.)
FeL. (Que corre desalado y escapa por una de las boca-calles
de la izquierda.) ¡Que vienen dando! ¡Que vie-
nen dandoool
Raf. ¡Jesusa!
Jes. ¡Rafael!
Raf. ¿Qué?
Jes. ¿Qué? (Desafiándose mutuamente cou la actitud y con
la mirada.)
ESCENA II
RAFAEL y JESUSA
Música
Jes.
Raf.
Jes.
¿Qué?
¿Qué?
Por fin lo conseguiste,
me disparé por fin.
— 35 —
Yo ya. no me conozco,
pero me vas á oir.
Vuelve con esa chula
que así te ha camelao,
grandísimo tunante,
grandísimo arrastrao.
Raf. Sigue... (Muy alegre.)
Jes. Vuelve con esa,
y déjame otra vez
que yo no necesito
pa ná de tu querer.
Raf.
Más...
Jes.
Y malhaya el día
en que te conocí,
malhaya hasta el instante
primero en que te vi.
Raf.
.Por fin lo he conseguío,
te despertaste al fin;
es tanta mi alegría
que ya no quepo en mí.
No voy con esa chula,
que no me ha camelao,
ni soy ese tunante,
ni soy ese arrastro.
Jks.
¡Calla!
Raf.
No voy con esa,
ni te abandono ya,
porque vivir no quiero
sin tu querer pa ná.
Jks.
¡Calla!
Raf.
Bendito el día
en que te conocí,
¡bendito hasta el instante
primero en que te vi!
Jks.
¿Y eres tú el hombre
que me anhelaba,
que como un niño
me: camelaba,
36
que por mis 030S
ná más veía,
que por mi sombra
se derretía?
Raf. ¡Tú eres la jembra
que yo soñaba,
no la que enantes
me camelaba;
con sangre y nervios,
con alma y vía,
¡la jembra hermosa
que yo quería!
Jes. No me hables más, no me hables
ya más de tu querer.
Raf. [Escúchame, Jesusa!
Jes. ¡Déjame, Rafael! .
Es que el alma tengo hería,
que hasta el alma me has llegao.
Raf. Es que estaba mu dormía,
¡gloria mía!
¡y que al fin se ha despertao!
Jes. ¡Me repudro de rabia!
¡Te quisiera matar,
y no sé cómo puedo
contenerme y callar!
R\f. La alegría me ajoga,
ven aquí, basta ya,
que mis brazos te esperan
y en mis brazos caerás.
Rafael Jesusa
¡Ah! ¡Ah!
La alegría me ajoga, Me repudro de rabia,
ven aquí, basta ya, te quisiera matar,
que mis brazos te esperan y no sé cómo puedo
terroncito de sal. contenerme más.
¡Ven acá! ¡Ven acá! ¡Basta ya! Basta ya!
que en mis brazos, chiquilla, yo no sé cómo puedo
sin duda caerás. contenerme más;
¡Terroncito de sal! contenerme y callar.
¡Ole ya! ¡Basta ya!
¡Ole ya! , ¡Basta ya!
— 37
Hablado
Raf. Señor Pedro, ya, ya puedo
dar el viva ..
Jes. Me tiés loca.
Raf. ¡Natural! ¡Si era imposible!
¡Tú tan simple, tú tan sosa,
con ese cuerpo, esa cara,
esos ojos y esa boca!
¡Mentira! Tú, si es preciso,
mansa, dulce, cariñosa,
y si es preciso con sangre,
con corazón. ¡Uy, las mozas
con coraje y con entrañas!
¡Uy, mi niña... y uy mi gloria!
Jes. (Como en el cuadro primero.)
¿A cuántos estamos?
Raf. ¡Niña!
¿Otra vez? ¿Te has vuelto loca?
¿Es que quiés quitarme el juicio,
ó es que quiés darme la coba?
¿Es que me engañabas antes,
ó es que me engañas ahora?
¿Eres nieve ó eres fuego?
¿Eres mala ó eres tonta?
Habla ya, dilo, revienta
de una vez, mala persona,
que se me abrasa la sangre
y va á arder como la pólvora.
Jes. ¡Ah, sí, á veintitrés!
Raf. ¡Jesusa!
Jes. ¡Espera!
Raf ¿Qué quiés?
Jes. Que me oigas.
Conque, témplate los nervios,
oye... y no te descompongas.
Yo.no soy de esas mujeres
que llevan á todas horas
en la mirada el deseo
y el entusiasmo en la boca
Yo no soy de esas mujeres;
yo no soy como esas otras
que al ver á un hombre vestido
— 38 —
de corto... se desmoronan.
Yo gasto pocas palabras
porque soy muy económica
y las tengo guardaditas
pa cuando llegue la hora.
Yo seré tó lo que quieras
llamarme tú; ¡no me importa!
pero cuando llega el caso
y en el corazón me tocan,
la lengua se me desata,
la sangre se me desborda,
los ojos se me encandilan
y el alma se me alborota.
No soy nieve, no; soy fuego.
No soy mala, no; soy tonta,
porque los celos me encienden,
porque tus ojos me emboban,
porque me matan de gusto
las mentiras de tu boca,
y porque al ver que son todos
tus quereres pa mí sola,
se me va el alma en un grito
de entusiasmo: ¡Viva Córdobal
(Nuevo estrépito en la guarnicionería.)
ESCENA ULTIMA
DICH09, SEÑOR PEDRO, SEÑA JUANA, MARSILLA y PRIMITIVO
Sale aquél persiguiendo á éstos, garrote en mano
MaRS. ¡Ay!
Pedro Sinvergüenzas! ¡Indecentes! ¿Qué es eso? (a
Marsiiía.) ¿A qué ha entrao usté al cuarto de
mi chica?
Mars. A echar á ese.
PEDRO ¡Maldita sea! (Jesusa y Rafael le sujetan, impidién-
dole que se lance sobre Marsilla y Primitivo )
Prim. Diga usté que no.
Mars. Diga usté que si. ¡Bollero!
Prim. ¡Zaconi!
Tes I (a1 señor Pedr0-) ¡Déjelos usté!
Pedro (Se van á acordar de mí.)
- 39
Juana
Mars
Juana
Prim.
Juana
Raf.
Jes.
Pedro
Raf.
Pedro
Raf.
Mars.
Prim.
Raf.
Jes
¿No querías fiesta??.. Toma fiesteeitas.
(a la seüá Juana.) Pues ya saben ustés, el día
que quieran celebrar otra soirée no tién lis-
tes más que avisarnos.
Si, ¿eh? Vuelva usté el -sábado que habrá
mendrugos.
Me ha gustao usté.
¡Vaya usté y que lo fumiguen!
¿Qué dices? (A Jesusa.)
Que me repican
á gloria dentro del alma.
¿Lo estás viendo? (a Rafael.)
[Ay, señó Pedro,
las que he pasao!
¡Vamos, calla!
(a Jesusa.)
Tú ven aquí. Y agarrarse
y, ¡viva Córdobal
Gracias.
¡Lástima de coscorrones
qué nos hemos dao!
¡Qué lástima!
Y aquí termina el saínete.
Perdonad sus muchas faltas.
FIN
Otoas de Garios Fernández Shacu
TEATRO
E
Drama en cuatro actos:
Severo Torelli.
Zarzuelas en tres actos:
La llama errante.
Los hijos del batallón.
Don Lucas del Cigarral.
Comedia lírica en un acto:
La venta de Don Quijote.
Saínetes:
Las bravias.
La revoltosa.
Las castañeras picadas.
Los buenos mozos.
¡ Viva Córdoba!
Zarzuelas en un acto:
El cortejo de la Lrene
La chávala.
El gatito negro.
Polvorilla.
La buena ventura.
Los timplaos.
El tirador de palomas.
El tío Juan.
Las grandes cortesanas.
POESÍA
Poesías.
El defensor de Gerona.
Poemas de F. Coppée, traducidos en verso castellano.
Tardes de Abril y Mayo.
ESTUDIOS LITERARIOS
Relaciones entre la Ciencia y la Poesía. Memoria leída en el
Ateneo de Madrid.
De Frangois Coppée y de los poetas líricos franceses contempo-
ráneos. Prólogo á la traducción de los poemas de Coppée.
Los ejemplares de esta obra se hallan
de venta en todas las librerías.
Será considerado como fraudulento
todo ejemplar que carezca del sello de
la Sociedad de Autores Españoles.